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Lima, Peru
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La gestión positiva de nuestras emociones

Lo primero que tenemos que hacer para lograr gestionar positivamente nuestras emociones, es identificar cuáles son las emociones que estamos experimentando y bajo qué circunstancias las estamos viviendo. Partiendo de este punto, auto-observemos nuestra forma de reaccionar y comportarnos, dependiendo de la emoción: alegría, tristeza, cólera y miedo.
Generalmente, cuando experimentamos la alegría, es optimista y saludable nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno. La alegría nos permite pensar en positivo y actuar del mismo modo, hay una tendencia a disfrutar del momento, a ser agradecidos y buscar a nuestros seres queridos para compartir aquellos momentos, manteniendo la humildad y evitando caer en la vanidad o arrogancia.
En cambio, la tristeza se experimenta con pena, dolor, frustración y necesita ser liberada, es decir, darle alas para que se manifieste. Llorar o contarle a una persona amiga, confidente, lo que nos cause tristeza es un buen recurso, aunque también es válido, llorar a solas, entonces, pongámosle palabras a nuestras lágrimas, ¿qué nos quieren decir?. Ubiquemos los factores que están disparando nuestra tristeza y hagamos algo. Pasemos de sentirnos indefensos o víctimas de la tristeza a ser protagonistas y ponernos en acción para enfrentarla. Si es por factores externos o internos, hallemos las estrategias (posibles soluciones) que nos permitan contrarrestar sus efectos y no perjudiquen nuestra salud y vida diaria. Evitemos los culpables, enfoquémonos en lo que podemos hacer.
Experimentar la cólera es totalmente perjudicial para el cuerpo y la mente. Con la cólera no razonamos ni buscamos diálogo, sólo peleas, gritos y maltratos, exponiendo a los demás a un ambiente desagradable para la convivencia. Si tienes cólera, no hables ni hagas nada de lo que luego puedas arrepentirte. La cólera es mala consejera y tiende a ser impulsiva, sin compasión. Empieza a respirar pausadamente, concéntrate en sentir tu respiración. Pide un momento para aislarte y busca un lugar donde puedas disipar la mente. Durante ese momento, auto-analiza los factores que desencadenaron tu cólera y busca formas con las que puedas combatirlas. Sólo cuando estés calmado, podrás retomar el diálogo para superar los problemas.
Dos panoramas surgen cuando nos ataca el miedo: o nos paraliza o nos hace entrar en acción. Recapacita, si aquello que te provoca miedo, es una situación real o forma parte de una fantasía. La mayoría de las veces, los miedos sólo están en nuestra mente y ahí seguirán, entonces, nosotros tenemos que luchar por transformar el miedo en valentía, en capacidad de, sin dejar que nos inmovilice o nos haga perder grandes y buenas oportunidades en la vida. Aprender a respirar y hacer ejercicios de meditación o yoga, pueden fortalecer la confianza en nosotros mismos y polarizar los pensamientos negativos que nacen con el miedo.