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Lima, Peru
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Chelsi, mi vida maravillosa


"Finalmente terminó de tomar las fotos, la luz del flash lastima mis delicados ojos, ahora como me he portado bien, quizá sea el momento de mi postre, hum ahí va ella mirando las fotos, ¡hey! estoy aquí abajo, esperando, esperando y ...sigo esperando. Creo que no pasa nada". Hola, soy Chelsi, una linda, pequeña y engreída perrita salchicha. Mi mamá me llevó a casa cuando sólo tenía tres meses y con la ayuda de mi hermano (Ryan), mi hermana (Jennifer) y algunas veces mi abuelita, papá y mamá, trataban de cuidarme para que no haga travesuras. ¡Oh! buenos tiempos aquellos cuando solía escapar de sus manos y correr libre como el viento, porque solía ser tan traviesa como soy de preciosa. Bueno, qué puedo decir, con mi buen sentido del olfato no podía vencer la tentación de husmear en la mochila de mi hermana, menos cuando encontré una bolsa de caramelos y los comí todos, después... mis papás me llevaron al hospital. Sinceramente, no fue tan mal, o quizá aquella vez en que estaba en el patio de mi casa, descansando tranquilamente cuando un enorme perro me mordió, eso sí que dolió, pero mi hermano estuvo allí para defenderme. Ese día vi la luz y... fui al hospital por segunda vez. Bueno, qué puedo decir... son historias que hacen que mis papás recuerden mis aventuras, pero en aquel momento ellos estaban muy asustados, yo podía verlo en sus ojos. Fue entonces que prometí no volver a portarme mal. Como les dije, soy preciosa, si quieren le pueden preguntar a mi abuelita o quizá... bueno, no aquella vez que fui a visitarla a su departamento y cuando la puerta del ascensor se abrió, salí volando como una flecha y les fue difícil alcanzarme. Ahora, ya no soy tan ágil y mi casa que solía estar llena de personas, ahora está mayormente en silencio. Quizá porque mi hermano y hermana crecieron y se mudaron a su propio hogar. Ahora, soy yo quien cuido de papá y mamá, orgullosamente hablando. Tengo 13 años, así que creo que nos cuidamos mutuamente y aunque ya no puedo saltar al mueble, subir y bajar escaleras o escapar de sus manos, soy feliz. Siento el cariño de ellos cada vez que me rascan la cabeza y me dicen que soy bella y una buena chica, o cuando es tiempo de ir a dormir y pienso en la maravillosa vida que tengo y que no cambiaría por nada y ... espera un ratito estoy olfateando algo, ajá son las 4 y 30 de la tarde, es la hora de mi cena: caldo de pollo con jamón y mis galletas, ¡delicioso!. Bueno, rápido que tengo hambre, hum se ve bueno, ahora voy a cenar, así que dejaré de contarte mis anecdotas hasta otro momento, porque después que termine viene mi postre. Pero, claro, antes que nada, papá y mamá gracias, los quiero mucho y bueno... quiero unas galletas de hueso como postre, ¡woof, woof!