Mi foto
Lima, Peru
Nuestros contenidos tienen por finalidad incentivar y motivar en ti, el deseo de vivir con mente, alma y cuerpo en salud, bienestar y felicidad. La Asociación Empezar desde Hoy te da la Bienvenida!

Acciones para potenciar la memoria


Estas actividades pueden ayudar a que la memoria siga funcionando tan bien así pasen los años:

- Dormir las horas adecuadas evitando el insomnio.
- Tomarse una pequeña siesta durante el día.
- Cerrar los ojos si hay que recordar algo importante.
- Tomar café, sin exagerar, después de haber estudiado, esto funcionará para reforzar lo aprendido.
- Comer chocolate amargo, de forma moderada, esto ayudará a retener con más facilidad los nuevos conocimientos.
- Caminar, correr o practicar algún ejercicio.

Conoce los hábitos para aumentar la inteligencia

1. Leer: la lectura estimula el crecimiento de nueva conexiones neuronales (sinapsis).
2. Tocar un instrumento: mejora las funciones cognitivas, en especial, mejora la memoria, además permite que ambos hemisferios cerebrales se desarrollen, a la vez que potencia la creatividad.
3. Hacer ejercicio: desintoxica el cuerpo y favorece la atención, concentración y memoria.
4. Aprender un idioma: ayuda a desarrollar el razonamiento, la planificación y la memoria, además que la persona tiene más facilidad para desenvolverse en multitareas.
5. Resolver rompecabezas y juegos de destreza: favorece la sinapsis, se recomienda los crucigramas, el ajedrez o los juegos de razonamiento deductivo.
6. Meditar o hacer yoga: proporciona un control sobre la parte mental y emocional lo que incrementa la atención y la concentración, asimismo disminuye la ansiedad y el estrés.

Frases que nos dan Bienestar

1. Hoy es un buen día para empezar.
2. Sé que todo saldrá bien.
3. Merezco cosas buenas.
4. Agradezco y bendigo la vida, estoy vivo, estoy sano.
5. Lo que me está ocurriendo voy a superarlo, ya lo estoy superando.
6. Soy responsable de mis actos, de mis decisiones.
7. Hoy me ocupo de solucionar aquello que me preocupa.
8. Voy a lograr lo que me proponga.

La gestión positiva de nuestras emociones

Lo primero que tenemos que hacer para lograr gestionar positivamente nuestras emociones, es identificar cuáles son las emociones que estamos experimentando y bajo qué circunstancias las estamos viviendo. Partiendo de este punto, auto-observemos nuestra forma de reaccionar y comportarnos, dependiendo de la emoción: alegría, tristeza, cólera y miedo.
Generalmente, cuando experimentamos la alegría, es optimista y saludable nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno. La alegría nos permite pensar en positivo y actuar del mismo modo, hay una tendencia a disfrutar del momento, a ser agradecidos y buscar a nuestros seres queridos para compartir aquellos momentos, manteniendo la humildad y evitando caer en la vanidad o arrogancia.
En cambio, la tristeza se experimenta con pena, dolor, frustración y necesita ser liberada, es decir, darle alas para que se manifieste. Llorar o contarle a una persona amiga, confidente, lo que nos cause tristeza es un buen recurso, aunque también es válido, llorar a solas, entonces, pongámosle palabras a nuestras lágrimas, ¿qué nos quieren decir?. Ubiquemos los factores que están disparando nuestra tristeza y hagamos algo. Pasemos de sentirnos indefensos o víctimas de la tristeza a ser protagonistas y ponernos en acción para enfrentarla. Si es por factores externos o internos, hallemos las estrategias (posibles soluciones) que nos permitan contrarrestar sus efectos y no perjudiquen nuestra salud y vida diaria. Evitemos los culpables, enfoquémonos en lo que podemos hacer.
Experimentar la cólera es totalmente perjudicial para el cuerpo y la mente. Con la cólera no razonamos ni buscamos diálogo, sólo peleas, gritos y maltratos, exponiendo a los demás a un ambiente desagradable para la convivencia. Si tienes cólera, no hables ni hagas nada de lo que luego puedas arrepentirte. La cólera es mala consejera y tiende a ser impulsiva, sin compasión. Empieza a respirar pausadamente, concéntrate en sentir tu respiración. Pide un momento para aislarte y busca un lugar donde puedas disipar la mente. Durante ese momento, auto-analiza los factores que desencadenaron tu cólera y busca formas con las que puedas combatirlas. Sólo cuando estés calmado, podrás retomar el diálogo para superar los problemas.
Dos panoramas surgen cuando nos ataca el miedo: o nos paraliza o nos hace entrar en acción. Recapacita, si aquello que te provoca miedo, es una situación real o forma parte de una fantasía. La mayoría de las veces, los miedos sólo están en nuestra mente y ahí seguirán, entonces, nosotros tenemos que luchar por transformar el miedo en valentía, en capacidad de, sin dejar que nos inmovilice o nos haga perder grandes y buenas oportunidades en la vida. Aprender a respirar y hacer ejercicios de meditación o yoga, pueden fortalecer la confianza en nosotros mismos y polarizar los pensamientos negativos que nacen con el miedo.

Nuestra gran aliada: la Comunicación

Aprender a comunicarnos de manera positiva es fundamental para una convivencia sana en el hogar, la escuela, el trabajo, etc. Comunicar no sólo es hablar o verbalizar lo que pensamos, también hablamos con el lenguaje de nuestra mirada, los gestos, la postura, la tonalidad de la voz, etc. Durante el proceso de la comunicación es necesario considerar con buen grado de importancia, a quien nos escucha. No sólo es relevante lo que decimos, sino también lo que nos dirán. No todos tenemos la misma forma de comunicarnos, pero sí podemos usar los siguientes consejos universales para hacer que nuestra comunicación sea positiva:
Expón tus ideas de forma pausada y clara, sin usar un lenguaje ofensivo, ni doble sentido, ni indirectas.
Ten paciencia cuando sea el momento de escuchar lo que te dicen. La paciencia no es lentitud, es una forma de respetar la intervención de la otra persona. Evita interrumpir el discurso de quien te habla.
Haz las repreguntas que sean necesarias, cerciorándote de que estás comprendiendo los mensajes. Evita las suposiciones.
Cuida el lenguaje de tu cuerpo, disminuye el cruce de brazos, la mano en el mentón, el uso del dedo índice al hablar, la mirada altiva o no mirar a los ojos, pues estas posturas sólo crearán distancias con el receptor.
La comunicación es diálogo, no es buscar quién tiene la razón, imponer o ganar. Cada uno tendrá razones propias y son tan válidas como las tuyas, todos tienen derecho a pensar distinto.
Sonríe para suavizar el momento si se está tornando tenso.
Finaliza la conversación de una manera amical, con un abrazo, un apretón de manos o frases optimistas.

Cómo afrontar la derrota o el fracaso

“Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos”, así escribió Paulo Coelho y tiene razón. Es muy doloroso saber que hemos perdido o fracasado en algún momento, ya que es un golpe total al espíritu competidor que todos tenemos. Además, nuestro organismo ha desarrollado mecanismos que hacen que disfrutemos al máximo la experiencia del triunfo, mientras que cuando perdemos, es nefasto, abrumador. Cuando empezamos a perder se apaga nuestra maquinaria de gratificación. Las sustancias que nos hacen sentir bien y que nos han mantenido durante el esfuerzo, comienzan a reducir su presencia en el torrente sanguíneo y entramos en una espiral negativa que nos condena, casi con total seguridad al fracaso. Por eso, es importante tener en cuenta estas pautas para afrontar con mejor disposición esos momentos:
La derrota no es el final, es sólo un paso en el camino que nos prepara para algo mejor.
Ver en esa derrota, oportunidades para luego tener mejores resultados.
No perder la buena actitud deportiva, tanto si ganamos como perdemos.
Admite tus errores y acepta tus fracasos con humildad.
Nadie es perfecto y las victorias se consiguen con tiempo y trabajo.
Hazle frente a la frustración, identifica las enseñanzas o lecciones que te deja aquella situación.
Refuerza tu autoestima, recuerda que los fracasos no te definen absolutamente.
Continúa, sé constante, perseverante, luchador.

Vivir sin miedo

Vivir sin miedo es alzar la voz para silenciar al que me provoca sufrimiento.
Vivir sin miedo es salir del ocaso, construir mi propio nido y volar.
Vivir sin miedo es quererme sin pretender que otro me quiera y me apruebe.
Vivir sin miedo es decir No cuando no deseo decir Sí.
Vivir sin miedo es dejar de comprender al que me juzga y no me entiende, porque mi principal derecho es comprenderme a mi mismo.
Vivir sin miedo es seguir creciendo así los demás hablen del inexorable paso de los años.
Vivir sin miedo es hallar una alegría a pesar de las circunstancias tristes.
Vivir sin miedo es correr riesgos cuando otros creen que sería incapaz de hacerlo.
Vivir sin miedo es llorar libremente porque quiero escuchar la voz de mi corazón.
Vivir sin miedo es encontrar a Dios dentro de mi.
Vivir sin miedo es creer en lo que hago.
Vivir sin miedo es pedir ayuda porque no estoy solo.
Vivir sin miedo es decir adiós a cada etapa, a cada persona que ya no puede formar parte de mi historia. Vivir sin miedo es amar sin dañarme ni dañar.
Vivir sin miedo es perdonar, así no me perdonen.
Vivir sin miedo es agradecer la bendición de la vida que me transforma a cada segundo.

Acciones positivas pueden disminuir el estrés

Un proverbio chino dice: “No puedes evitar que aves de tristeza vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que aniden en tu pelo”. El permanecer triste, enfadado o melancólico, es una actitud que asumes ya que está bajo tu control sentirte así. La mente está preparada para activar todo lo que le pidas. Es una máquina a tu servicio. Todos los sentimientos y actitudes negativas producen una hormona llamada cortisol que activa el estrés. Los sentimientos y actitudes positivas generan la hormona serotonina que nos hace sentirnos optimistas, disminuyendo la producción de cortisol, por tanto, derribando el estrés. La sonrisa, la serenidad, el silencio, la sociabilidad, la paciencia, la sabiduría, los deportes, los paseos, las caminatas, entre otros, son causantes de que nuestro sistema produzca la serotonina, que nos beneficia en el control de la ansiedad y la disminución de los males físicos, lo que se traduce en Bienestar.